Durante el 20-23 de noviembre de 2017 se ha desarrollado el I Congreso Internacional Territorios de la Memoria «El franquismo a debate» en la Universidad de Valladolid, cumpliendo un programa que abarca todo el periodo y satisfaciendo unas exceptativas que eran muy altas.

Como la memoria es frágil, trato de sintetizar las anotaciones que realicé durante las ponencias, a modo de bitácora, y que puedan servir de referencia de aquellos aspectos relevantes. El resultado son anotaciones personales sintetizadas de manera conexa, en ningún momento se pretende que sea una reseña académica. A continuación, expongo el programa del lunes día 20 de noviembre:

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¿QUÉ FUE EL FRANQUISMO?

La necesidad de la pedagogía de la memoria en Europa y España

Fhilippe Raxhon (Université de Liège)

La historia tiene de su parte la “singularidad de los eventos”, es decir, hechos que no se repiten, lo contrario de la sociología. La pedagogía trata de “evitar” que otros hechos se sucedan. El desafío que se presenta es complicado. Para ello hay que rescatar dos tipos de razonamiento: el cartesiano y el analógico (el más destacado), en competencia y conflicto desde siempre. En el enfoque comparativo de los eventos si se utilizan los dos razonamientos.

Las conmemoraciones (centenarios, etc.) pueden llevar al error analógico entre situadas pasadas y presentes para lecciones de futuro. Con intenciones loables, pero un error, al tratar la historia la singularidad de los eventos y no repeticiones de los mismos. ¿Cómo conciliar historia y memoria para na pedagogía efectiva? He ahí el gran desafío.

LAS RAÍCES IDEOLÓGICAS DEL FRANQUISMO

Franquismo y Nacionalcatolicismo

Alfonso Botti (Università di Modena-Reggio Emilia)

¿Qué ideología tuvo el franquismo? ¿Fue el nacionalcatolicismo? ¿O no tuvo ideología? ¿O fue el nacional-sindicalismo de Falange? Realmente, la ideología de Falange fue fracasando progresivamente en 1942, 1945, 1955…

Siempre se ha estudiado los nacionalismos como precedente de los fascismos. Pero a partir de 1945 se produce un cambio, pese a que la idea de nación sigue vigente, y totalmente confundida tras la guerra de Yugoslavia y sus nacionalismos: el concepto de nación cambia.

El catolicismo universal reacciona con una condena del nacionalismo exagerado, lo que quiere decir que existe un nacionalismo moderado de acuerdo con los católicos. Como siempre, ha habido despiste de los eclesiásticos sobre los nacionalismos, y también lo habrá con los fascismos: no lo saben interpretar. La Santa Sede estaba preparando una Encíclica contra los totalitarismos, con citas de Lenin, Mussolini y Hitler, pero nunca se publicará, como tampoco saldrá la encíclica contra los nacionalismos.

¿Por qué? Según Alfonso Botti por conveniencia política y porque un nacionalismo moderado encaja muy bien con el proyecto de la iglesia, modernidad que casa con la ideología de la cristiandad, es decir, las vías nacionales a la cristiandad.

En esto, España es modélica, la Santa Sede mira a España en 1945-1946 hasta 1950 como modelo de estado católico, a tomar por ejemplo. Sólo hay otro caso similar, el polaco, pero no llega a cristalizar como en España.

La Acción Francesa, creada a finales del siglo XIX, supuso un gran impacto en el mundo católico, y lo condenaron en 1912, pero no así con la I Guerra Mundial, y de nuevo en 1926. En España la revista de Acción Española (1931-1936) publica artículos de Acción Francesa.

Como conclusión, el ideario del franquismo fue el nacionalcatolicismo, pero no fue un invento suyo, si no que había surgido tiempo atrás. Fue una cristalización perfecta, incluso en el ejército.

La Universidad y catedráticos franquistas: la continuidad imposible de la República a la Dictadura

Ignacio Peiró (UniZar)

Después del alzamiento se procedió a una criminalización de la República, con juicios de valor a Historiadores, cambiando su imagen y ruptura con la historiografía liberal anterior. Depuración sistemática y revisionismo histórico de Estado hasta 1948-1950. La historiografía del franquismo fue fruto de una revisión violenta. Se crearon sagas familiares de historiadores que perduran hasta el día de hoy, lo cual, en muchos casos, supone un problema grave.

Curiosamente, no hubo ningún “hombre incómodo” dentro de los catedráticos del franquismo. Muchos de ellos procedieron a “borrar” sus expedientes, como Martín Almagro y su hijo (eliminando su expediente en el AGA y en el Centro de Educación), y también se dieron denuncias entre pares, amigos, ayudantes y becarios, como modo de ascensión académica. En el caso de García Bellido no pasó la guerra escribiendo libros como dijo él, si no combatiendo en Madrid en la sección secreta de Falange.

La formación del proyecto falangista (1931-1936)

Ferran Gallego (UAB)

El fascismo no llega solo al poder, fue un proceso de convergencia con el fascismo, con una ideología propia y un movimiento social. Cabe señalar que el fascismo fue una alternativa a la revolución. José Antonio Primo de Rivera no fue fascista, se hizo con el tiempo, fue evolucionando, y la República no se puede explicar sin Falange.

Hay un prestigio de Falange y de su ideario más allá de la ventana de oportunidad del escenario bélico, y que explica su auge. Falange tuvo su momento fracasado en 1931: el fascismo llega tarde. La escisión de Falange viene por la respuesta de la crisis de 1934.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA DICTADURA

Control social y nacionalismo económico

Carme Molinero (UAB)

Uno de los grandes objetivos que persiguió el franquismo fue el estricto control social. Para ello, se plasmaría en la dominación absoluta de la sociedad, basándose en la experiencia de décadas anteriores. Sus conceptos fundamentales fueron: unidad, jerarquía y disciplina. Dirigido desde un partido único, totalitario; y la religión católica como única posible, apoyándose en todas las clases sociales.

La experiencia del nuevo orden fue muy distinta para vencedores y vencidos. El franquismo mantuvo abierta esta fractura en su propio beneficio ayudándose de una férrea represión, y para asegurarse la disciplina social se crearon organismos para controlar y adoctrinar a la población: niños y jóvenes, mujeres, trabajadores (decir cada organismo). De esta manera, se garantiza el control absoluto de la vida social, incluso el régimen intentó regular el ámbito privado, como siempre había hecho la iglesia católica.

La consecuencia de controlar la vida social fue la destrucción del tejido asociativo, aprovechándose las infraestructuras asociativas creadas anteriormente para crecer las organizaciones del régimen, y las pocas que sobrevivieron lo hicieron sometidas a control y vigilancia.

En el ámbito económico, el régimen franquista creía en la autarquía como modelo, y a esto la historiografía no ha dedicado suficiente atención. El hundimiento del tenaz crecimiento económico que se había caracterizado durante el primer tercio del silgo XX, la guerra civil y el régimen supuso la interrupción de algunas tendencias que no se recuperaron hasta los años sesenta. Gran parte del retroceso no estuvo vinculado a las consecuencias económicas de la guerra o los efectos de la II Guerra Mundial.

Los dirigentes del régimen quisieron incidir en el ámbito económico y u intervencionismo fue deliberado y con un objetivo claro: autosuficiencia económica. La alternativa parecía gloriosa y se creyó en ella mientras el régimen estaba fuerte. El régimen franquista pretendía incorporarse al nuevo orden de la Alemania nazi, y para ello necesitaba una rápida industrialización subordinada al objetivo económico. Sus efectos sociales fueron catastróficos: las políticas implantadas actuaron como un vendaval del que era imposible protegerse. Para las clases populares el efecto inmediato fue el desplome de su poder adquisitivo, influyendo varios factores: voluntad de control social y decisión del Ministerio de Trabajo de reservarse la competencia de fijar los salarios en todas las ramas de producción, medida argumentada alegando que los salarios se establecían a un nivel bajo porque de esta manera también se controlarían los precios (lo cual no deja de entreverse una total ignorancia económica).

Esta política se pudo mantener por el miedo paralizante que afectaba a toda la población y aún más a los trabajadores, lo que conllevó a la aparición del mercado negro (estraperlo). El gobierno nunca tuvo la voluntad de impedir la especulación. El aumento de las desigualdades sociales y el empeoramiento agudo de las condiciones de vida, hizo que el mercado negro generara una capa de nuevos ricos que, junto a los ricos que detentaban el poder (desde siempre), acumularan grande sumas de dinero procedentes de los sectores de población necesitados. Ello les otorgó la capacidad de coerción a la población, más en ámbitos rurales y en pequeñas y mediadas ciudades. Dichas prácticas corruptas fueron percibidas como fórmula de reparto de botín de guerra.

Parte de la sociedad, sobretodo de trabajadores, se recluyó en el ámbito privado, pero se decidieron a emigrar, optaron por cambiar el control social por otro más anónimo y menos humillante, produciéndose una emigración masiva en los años cuarenta, suponiendo un fenómeno trascendental de la vida social y económica de aquel periodo.

Los poderes de Franco: dictadura soberana y doctrina del caudillaje

Ismael Saz (UV)

Francisco Franco fue el dictador con más poderes de Europa. Con límites, como decía Linz, pero predecibles. Franco era Caudillo de todo y por todo. Término siempre en proceso de construcción muy complejo.

En un principio hubo varios caudillos, pero en noviembre de 1937 sólo está Franco, y se comienza a construir la figura del Caudillo (Moradiellos). Desde ese momento comienza a titularse “Caudillo supremo del movimiento Salvador de España”, y a utilizar la ceremonia de Santa Bárbara, consiguiendo la legitimidad religiosa, militar y popular. La presencia del título de Caudillo en las distintas leyes fundamentales se modula según corresponda.

Existen varias doctrinas del caudillaje: una de ellas dice que el papel de Franco es circunstancial, el caudillaje (devenir) provisional, la monarquía (ser) no. Franco sería un Hacedor de reyes, cuyo papel sería el de preparar la monarquía. Esta doctrina no era seguida por los falanguistas, para quienes Franco es totalidad, para siempre. La teoría del caudillaje “nazifascista” hasta 1941. En 1942 aparece Francisco Javier Conde con su obra para enmendar las teorías de los falanguistas, “El caudillo. Doctrina del caudillaje”. Título que cambiaría en las distintas reediciones. Escribe la idea nacional sindicalista de nación (y que posteriormente cambiará). Se basaba en una legitimidad carismática, pero por debajo aparece la racionalidad y tradición. El caudillaje sería una de las tres fases: (1) Concentración del poder en la guerra. (2) Caudillaje propiamente dicho. (3) Objetivación racional y tradicional, con formas deomcráticas.

Sea como fuere, el caudillaje no desaparece, se mantiene como un elemento legitimador y de enganche de un sector del régimen que siempre será derrotado (fascista) pero nunca por completo hasta el día de hoy.

El régimen de Franco en la Europa de preguerra, guerra y posguerra (1936-1947)

Enrique Moradiellos  (UEX)

El largo periodo del franquismo hace difícil su definición. El régimen fue cambiando y evolucionando con las décadas. Primero como una Dictadura militar. La emergencia sociopolítica nacional no podía ser contenida de otro modo que con la intervención de los militares exclusivamente. Fue un golpe militar que asume todos los poderes. Pero el franquismo no fue una mera dictadura militar. El prolongado conflicto bélico llevó a un poder militar personal y personalizado. Para el mando único como comandante en jefe (como dijo Sanjurjo, dado lo que hay, si es franco Napoleón), Franco el mejor situado. Sus tropas son imbatibles y es quien consigue los apoyos exteriores. Por eso le dan el mando único. Y desde ese momento se puede hablar de franquismo. Franco se hizo cargo de todos los poderes, quiso romper la idea q era un dictador comisariado. Hizo una aproximación a la iglesia estratégica para restituir sus poderes y derechos con gran valor interno y externo. La Cruzada por dios y por España y Franco el enviado de Dios para la defensa de la patria, no era moco de pavo. Emula más a los italianos que a los alemanes, se vuelve fascista con Serrano Suñer y la unificación forzosa en partido único. Era el partido de estado y cualquier oposición era delito. No fue como el Directorio Militar de Primo de Rivera. ¿Era totalitario como el régimen de Salazar en Portugal?

Solamente por el contexto internacional favorable fue posible durante tanto tiempo el gobierno de Franco. No es una rareza hispánica, si no una deconstrucción de regímenes autoritarios de Europa. Proceso de carismatización de la autoridad, líder que conduce hacia la grandeza al país. Un Líder fuerte, Nietzhe con la teoría del superhombre, i Gustave Le Bon, al que Franco leyó. El triunfo de las democracias después del 14-18 no mitigó las dictaduras. Max Weber en 1921 escribió sobre ello. Don especial de un líder para aglutinar los apoyos de unas masas. Un Don original. Revierte el aura de santidad y la infabilidad. Idolatría popular. Se parece al culto divino al emperador.

Política y rituales. Culto a los caídos en la dictadura franquista.

Giuliana di Febo (Universitá di Roma Tre)

Hubo intentos de movilización de Falange tuvo como referencia al falangismo italiano. Ante el peligro de una religión política, intervino la iglesia. Crítica el culto al soldado desconocido, lo da por pagano, pero con Pla y Deniel (martirologios) se asienta en todos los caídos como mártires.

  1. Instrumento de movilización para ganar la guerra.
  2. Legitimización de la dictadura en sus distintas fases. Rechazo a la reconciliación.
  3. Se impuso en el calendario, iconografía difundida en todo el territorio nacional. Cementerios, lápidas, etc. Monumentos donde hubo un elevado número de muertos nacionales (como el Alcázar de Toledo con muchos mensajes, ofrendas, exequias…) hasta los años 60.

Franco hizo del culto un instrumento de propaganda y de legitimizacion. Culto cargado de mensajes…. Funciones de los caídos: desligitimización de la República como violencia, el primer mártir de estado fue Calvo Sotelo, siempre presente en ceremonias y discursos. Fue un culto de larga duración. El Gran ausente. Los restos de José Antonio fueron trasladados hasta El Escorial en gran procesión y boato, y su nombre figuraba en todas las iglesias. El tema de la tradición aparece muchas veces en Franco.