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El Alcázar de Ávila

El Alcázar de Ávila, situado en lo que hoy conocemos como la plaza Adolfo Suárez, fue una gran fortaleza que formaba parte del entramado defensivo de la muralla, compartiendo sus muros con la muralla en su parte más vulnerable, el extremo suroriental de la misma, y por ello completaba sus defensas con un foso y una barbacana.

La construcción tenía una planta cuadrangular en base a dos patios interiores separados por una crujía intermedia, tenía tres alturas y sobresalía por encima de la muralla. Abarcaba desde la Puerta del Alcázar, desde donde se accedía a una plaza fortificada cuyo objetivo era crear una defensa para una eventual retirada al interior del recinto en caso de ataque, el Torreón del Homenaje, el Torreón de la Esquina, el actual Banco de España y parte del colegio diocesano hasta el Torreón del Polvorín, destinado a este uso y que tiene como característica ser más ancho que los demás, si bien la defensa comprendía el lienzo oriental hasta el cimorro de la catedral.

El origen del Alcázar puede remontarse hasta el siglo XII-XIII, aunque solamente hay constancia a partir del siglo XV y hay quien le atribuye, incluso, un origen musulmán, si bien no está contrastada ésta hipótesis. A partir del siglo XV se tiene constancia documental de su existencia, y fue guarnición y campamento militar, a cargo del Alcaide del Alcázar, que ostentaba el poder militar de la ciudad. Pese a ser la gran fortaleza de la ciudad, siempre necesitó reparaciones, reformas o saneamiento que no siempre se realizaban por falta de capital, y por ello no fue el lugar de acogida de personajes ilustres como podría esperarse, siendo elegidos para tal menester palacios de nobles abulenses en la ciudad, sin duda más confortables que el espartano alcázar, como hizo la emperatriz Isabel o Carlos V en 1541.

La función del Alcázar fue cambiando durante los últimos siglos, y de Alcázar Real pasó a ser cuartel militar, Museo Provincial y estudio de López Mezquita, Guido Caprotti, Chicharro o Alberti, hasta su derribo entre 1927 y 1931 por orden del Ayuntamiento de Ávila.

En un intento de conocer más sobre el desaparecido Alcázar, en 2010 se realizó una intervención arqueológica que sacaron a la luz restos del inmueble y que han permitido contrastar los datos que se conocían y conocer un poco más del bastión defensivo de la ciudad [1] [2] [3]

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Reconstrucción del Alcázar. Víctor Manuel Velayos García

El abulense Víctor Manuel Velayos García, en un intento de conocer el aspecto que tenía el Alcázar de Ávila, ha realizado una reconstrucción del desaparecido Alcázar de Ávila dentro del  Trabajo Final del Máster del Máster de Conservación de Patrimonio Arquitectónico de la Universidad Politécnica de Valencia que ha realizado, con un resultado notable y que muestra una idea aproximada del aspecto que tuvo la desaparecida fortaleza.

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Recreación 3D. Víctor Manuel Velayos García

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El derribo del Alcázar de Ávila

Ávila tuvo Alcázar. No fue ni tan inmenso como el de Toledo ni tan majestuoso como el de Segovia, pero al igual que otras ciudades castellanas, Ávila contó con una fortificación, anexa a la muralla en su parte más débil, que hizo las veces de guarnición y campamento militar.

Situado en el espacio donde se enclava la actual plaza Adolfo Suárez, se asentaba compartiendo los muros de la muralla y el torreón del homenaje. Su origen puede remontarse al siglo XII-XIII, aunque solamente hay constancia a partir del siglo XV. Pese a lo inmenso del edificio, siempre necesitó reparaciones, llegando al siglo XVIII en un estado casi de ruina, siguió necesitando grandes reformas o saneamiento que no siempre llegaban, y su agonía se prolongó unos siglos más, hasta el siglo XX.

Manuel Gómez-Moreno lo recogió en su Catálogo Monumental y Artístico de Ávila (1901) y durante el primer cuarto del siglo XX sirvió como estudio a artistas como López Mezquita, Caprotti, Chicharro o Alberti. Sin embargo, su estado de “ruina” y abandono, sirvió para el Consistorio, con el alcalde Salvador Represa a la cabeza, llama a derribar el Alcázar, como vemos en el artículo no firmado siguiente:

“Tiene un enorme interés el pleito promovido en torno al derribo del famoso paredón de Ávila, objeto de tantas y tantas controversias…
…El pleito se ha ido prolongando y revistió ya en estos últimos meses caracteres agudos. Ávila quería que el paredón se tirase, (SIC) por estimar que así lo exigía la modernización” y por estimar también que el muro no guardaba ningún mérito artístico ni histórico,
El propio Ministro de Instrucción Pública giró una visita a la ciudad acompañado de las autoridades abulenses y, al parecer, , quedó de acuerdo con estos en que estaba indicado el derribo. Esta fue al , la creencia de Ávila, que esperaba ávidamente la resolución del asunto.
Hace unos días apareció la Real Orden del Ministro de Instrucción. Y esta disposición contrarió total y vivamente los deseos de la ciudad…
El alcalde de Ávila, cabeza visible y entusiasta de este movimiento a favor del derribo del paredón envió un enérgico telegrama de protesta al presidente del Consejo…Convocó Don Salvador Represa una reunión de las personalidades y representantes más destacados de la ciudad, se convocó el domingo día 10…el pueblo invadió las salas del Ayuntamiento, siempre el Alcalde a la cabeza de los manifestantes-…tras visitar el gobierno civil la muchedumbre se encaminó al paredón iniciando, dirigida por las personalidades citadas, el derribo de este con picos y palas en contra de la disposición ministerial. Al día siguiente, por la tarde, tras aquel primer derribo simbólico de la jornada anterior, el Ayuntamiento organizó formalmente las obras de derribo, dirigidas por el arquitecto municipal don Carlos Camuñas.
Aparte del interés local, del interés que para Ávila pueda tener este asunto del derribo del paredón, hay también en él una extraordinaria importancia que a nadie se ocultará” (*)

Dicho y hecho, el Alcázar, o mejor dicho, lo que quedaba de él, fue derribado y convertido en la plaza que nos ha llegado hasta hoy. De nada sirvió que clamaran en contra de su derribo y se abogara en su conservación en virtud del patrimonio de la ciudad. Un total atropello con total impunidad y que contó con el apoyo del pueblo.

Paradójicamente, ochenta años después de su derribo, en 2010, se procedió a una intervención arqueológica para realizar una cronología precisa de la estructura y la distribución del inmueble, en los que se hallaron los cimientos y muros del ya desaparecido alcázar.

  • La información del artículo está extraída, al igual que las fotografías, de la página www.avilas.es proyecto de José Luis Pajares, en donde pueden encontrar más fotografías del desaparecido Alcázar, así como también otras fotografías de la historia de Ávila.