El «Milagro» por 12.000 pesetas

Cada 26 de septiembre se celebra la festividad de los santos Cosme y Damián. Según la tradición, fueron dos hermanos gemelos nacidos en el siglo III d.C. en Arabia, educados en el cristianismo y dedicados al ejercicio de la medicina entre los más pobres, inspirados por el Espíritu Santo y  se les atribuyen muchos milagros, lo que les llevó a ser martirizados —torturados, quemados y finalmente decapitados— por orden del emperador Diocleciano. Su devoción se extendió rápidamente y se los considera patronos de los médicos.

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Tabla «El Milagro de San Cosme y San Damián» de Juan Correa de Vivar

La obra que contemplamos es una pintura al óleo atribuida al pintor toledano Juan Correa de Vivar. Representa el milagro del transplante de una pierna al diácono Justiniano, inspirado en el tema representado de La Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine. San Damián sostiene el muslo del enfermo y su hermano San Cosme bendice la pierna —de raza negra— que van a transplantar. El autor posiblemente se inspiró en otros autores como Isidro Villoldo —un conocido por tierras abulenses— en un relieve fechado hacia 1547 y conservado en el Museo Nacional de Escultura; y en el maestro de los Balbases con una tabla de finales del siglo XV de la iglesia de San Cosme y San Damián de Burgos.

Dicho cuadro, la tabla del Milagro de los Santos Cosme y Damián, se expone como pieza principal en la antigua capilla del hoy Museo de Navarra. Pero su procedencia, cuanto menos curiosa, está bastante alejada de las tierras navarras, al igual que las vueltas que pegó hasta acabar en su ubicación actual.

La tabla de Juan Correa de Vivar fue expoliada de la iglesia parroquial de Muñoyerro, Ávila, a mediados de los años 60 del siglo pasado. Fue comprada por un buhonero, proveedor de Salvador Saura, anticuario aragonés, por 12.000 pesetas. Primero ofreció al cura de Muñoyerro 3000, luego subió a 6000 para al final ofrecerle las 12.000 por las que finalmente se cerró el trato. El anticuario aragonés ofreció esta tabla y otra de Juan Correa de Vivar, la Anunciación, explicada en el Monasterio de Santa María la Mayor de Calatayud al Museo de Navarra, pero la tabla de la Anunciación fue requisada por la Policía al tramitarse la denuncia del expolio. No corrió igual fortuna la tabla del Milagro de San Cosme y Damián, pues pasados los trámites administrativos y no ser formulada ninguna denuncia, fue adquirida por el Museo de Navarra por 250.000 pesetas. Desde entonces, la tabla permanece en el museo sin que quede constancia de su procedencia en la iglesia parroquial de Muñoyerro, en Avila.

Fuentes

La historia del expolio me ha llegado a través de Pepe Úbeda, quien conoce de primera mano la historia.

https://jralonso.es/2013/02/28/los-milagros-de-san-cosme-san-damian-y-pedro-cavadas/

http://www.zonahospitalaria.com/trasplante-de-una-pierna-realizado-por-los-santos-cosme-y-damian/

http://www.unav.edu/web/vida-universitaria/detalle-opinion2/2017/06/02/los-trabajos-y-los-dias-en-el-arte-navarro-(5)-la-imagen-del-medico?articleId=14292249

http://www.portaluz.org/cosme-y-damian-los-gemelos-predilectos-del-espiritu-santo-2265.htm

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/correa-de-vivar-juan/1e8ab4bc-2da1-4d81-8546-4db270d1b422

 

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La Biblia de Ávila

Una de las joyas del románico abulense es la denominada Biblia de Ávila, un códice que reproduce una copia de la Vulgata latina, con iniciales decorativas, miniaturas, al comienzo de cada libro bíblico y, pese a que no se puede determinar su cronología inicial ni su procedencia a un taller determinado, la paleografía y las miniaturas indican que su origen se encontraría en Italia hacia el segundo cuarto del siglo XII, quizá obra de un taller umbro-romano por ciertas semejanzas estilísticas. Por sus grandes dimensiones (580×390 mm y unos 15 Kg de peso) es una Biblia atlántica que coincide en su desarrollo con la reforma gregoriana, y por aproximación estilística e iconográfica con el llamado estilo geométrico, similar a ciclos de pintura mural de Roma como San Clemente o San Giovanni a Porta Latina. Éste códice sería uno de los mejores exponentes del desarrollo más tardío de este estilo, “caracterizado en líneas generales por iniciales de estructura amarilla, con grecas de motivos geométricos y vegetales en su interior y con el remate de fantasiosos repertorios de entrelazos, palmetas y mascarones”.

El traslado desde Italia de la Biblia es, al igual que su origen, una incógnita, si bien se puede estimar que llegaría a España hacia el último cuarto del siglo XII, completándose su texto y coincidiendo con la renovación artística que se estaba perpetrando en la catedral de Ávila, aunque no se constata con seguridad su pertenencia al cabildo abulense antes del siglo XIV.

La decoración del códice realizada en España es muy diferenciada de la italiana, frente al simbolismo y uniformidad dominante en las iniciales trabajadas en Italia, en la segunda intervención, en la que al menos intervendrían dos manos, predomina la narración, sobretodo en el comienzo de los Evangelios, y la imagen del Prendimiento se ha relacionado con los frescos del ábside de la iglesia de San Justo (Segovia), planteando la hipótesis de que la Biblia se hubiera completado en el último cuarto del siglo XII en un scriptorium segoviano, pero imposible de apoyar documentalmente.

Como concluye María Rodríguez Velasco, “el estudio conjunto de la Biblia de Ávila muestra las relaciones e intercambios entre las escuelas de iluminación italianas y los scriptoria castellanos, aunque no garantiza la existencia de un taller con continuidad en la Ávila del siglo XII”.

El “expolio” de la Biblia de Ávila

El 1 de enero de 1869 se redacta un Decreto de incautación de los archivos, bibliotecas y colecciones de arte, en poder de catedrales, cabildos, monasterios y órdenes militares por parte de Manuel Ruiz Zorrilla, lo que se conoce como la “Desamortización de Madoz” y mediante este decreto, el entonces provisional gobernador civil de Ávila, Juan de Dios Mora, incauta unos 400 pergaminos y códices de la catedral abulense que pasaron a ser propiedad del Estado y desde entonces son custodiados por la Biblioteca Nacional.

Desde entonces se ha venido dando una polémica en torno a la devolución de la Biblia de Ávila – y del resto de documentos incautados – al Cabildo de la catedral, (ver varias noticias [1] [2] [3] con sucesión en el tiempo) y que anualmente es reclamada por el Deán, sin éxito, pues desde la Biblioteca Nacional se alega la imposibilidad de exhibir la obra por motivos de conservación, aunque se puede contemplar a través de su digitalización.

Sin duda, la cesión temporal para la muestra de las Edades del Hombre, “Teresa de Jesús, Maestra de Oración”, hubiera constituido la pieza central de la exposición y la consecución, al menos temporalmente, de una reivindicación del cabildo abulense.

FUENTES

RODRÍGUEZ VELASCO, María. Iconografía de Prendimiento, Crucifixión y Descendimiento de Cristo en la miniatura románica: el programa decorativo del folio CCCXXIIIIr de la Biblia de Ávila. En Los crucificados, religiosidad, cofradías y arte: Actas del Simposium 3/6-IX-2010 /coord. por Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, 2010, págs. 541-558

RODRÍGUEZ VELASCO, María. La Biblia de Ávila. En Historia de Ávila. Volumen 3. Pgs. 449-455

WALKER VADILLO, MONICA A. Un problema iconográfico: el último folio del ciclo de la vida y la pasión de Cristo en la “Biblia de Avila”. Ilu. Revista de ciencias de las religiones, ISSN 1135-4712, Nº 12, 2007, págs. 227-236