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Ávila, Corte del Reino (mayo a octubre de 1531)

En 1531 Ávila se convirtió en Corte desde mayo a octubre de ese mismo año acogiendo la visita de la emperatriz Isabel y del duque de Gandía, el futuro San Francisco de Borja. Acompañaron a la emperatriz sus hijos Felipe, de cuatro años, y la infanta María de 3 y se alojó, sorprendentemente para algunos, en el palacio de un antiguo comunero, Gómez Dávila, señor de Velada, Villanueva y San Román, del linaje de Blasco Jimeno, y que había sido el representante noble de la Santa Junta, en un claro acto de reconciliación con el bando comunero.

La esposa del emperador quería estar presente en la profesión religiosa de tres de sus damas que ingresaban en el monasterio de Santa Ana, vinculado a la familia real desde Isabel la Católica, y será en este lugar donde al infante Felipe es presentado a la nobleza y al pueblo con los ropajes de gentilhombre. La visita de la emperatriz fue costoso pero grato para el Concejo. Se engalanaron calles y plazas, se colocaron los mejores tapices para saludar el paso de la emperatriz, se colocaron arcos triunfales y las damas rivalizaban en esplendor y belleza.

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Inscripción  en el monasterio de Santa Ana sobre «Trilogía de Grandeza Patria»

Un acontecimiento insólito en la ciudad en la que todos sus habitantes lucieron sus mejores galas. Bueno, todos menos una joven Teresa de Ahumada de 16 años, que debido a la exigencia de su padre ante un conato de enamoramiento con un primo, le internó en el monasterio de Nuestra Señora de Gracia, y tuvo que conformarse con escuchar, tras las rejas del locutorio del convento, el relato de los acontecimientos que seguro le hubiera gustado presenciar. Destacar, que Teresa, con un carácter fuerte y rebelde, propio de una adolescente, no tenía vocación de monja, y de no haber sido por María de Briceño, encargada de la educación de las muchachas seglares, Teresa no hubiera encontrado la vocación religiosa, pues quedó muy impresionada por la riqueza espiritual de su instructora.

Sería unos años después, un 3 de noviembre de 1537, cuando Teresa salió a hurtadillas de su casa para dirigirse al monasterio de la Encarnación para entrar en él, y fue esta vez su padre el que no quería que su hija se encomendara a Dios. Ironías de la vida.

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Palacios, oraciones y traidores: el siglo de Teresa de Jesús

Avila_en_TeresaEl pasado 16 de marzo realicé una charla que llevaba por nombre el título de la entrada en el Episcopio, dentro del ciclo de conferencias “Ávila en Teresa”, organizado por el Ayuntamiento de Ávila y que tengo el privilegio de coordinar. El público respondió a la convocatoria y pese a mis nervios de ponente novel, traducidos en la velocidad inusitada de palabras por minuto, el resultado fue de una agradable velada donde se hizo un recorrido la ciudad de Ávila y los acontecimientos más importantes que sucedieron en ella en el siglo XVI. A continuación, para todos aquellos que no pudieron asistir a tal importante acontecimiento, y para aquellos que quieran saber un poco más sobre el tiempo que vivió Teresa de Jesús os dejo unas líneas, a modo de resumen, de lo tratado en la conferencia.


Ávila era, en el siglo XVI, una de las ciudades punteras de Castilla. A través del magnífico dibujo de Anton van der Wyngaerde, realizado hacia 1570, nos muestra la ciudad con un aspecto similar al que presenta hoy día, con su monumental muralla y un caserío sobre el que se elevan torres y espadañass.

Avila (Wyngaerde 1570)

Es durante este siglo cuando Ávila alcanza su máxima población, unas 10.000 personas, para después ir progresivamente perdiendo habitantes durante todo el siglo XVII y parte del XVIII, encontrándonos que en  1751 había poco más de 5.000 personas, y los registros del XVI no se alcanzarían hasta bien avanzado el siglo XIX. Además, casi dos tercios de la población se dedicaban a labores artesanales, y apenas un 10% a la agricultura, señalando que la población se distribuía espacialmente según las actividades a las que se dedicaban: por ejemplo, en el arrabal del puente y el barrio de San Esteban tenían como característica propia la industrial, mientras que por el contrario el arrabal del norte se agrupaban los hortelanos.

Palacios

Tras un recorrido por las principales calles, plazas, iglesias de la ciudad, se dieron a conocer algunos de los principales palacios de Ávila, casas fuertes, a menudo fortificadas e incluso adosadas a la muralla, que en el siglo XVI se estaban construyendo o reformando para adaptarse a las nuevas modas que imperaban, ya en estilo renacentista, como el palacio de los Verdugo, los Águila, los Dávila o el torreón de los Guzmanes, por citar sólo algunos de los más representativos.

Oraciones

Los abulenses se refugiaban en el rezo y la oración y las campanas marcaban el ritmo de vida del vecindario. Durante todo el siglo se crean nuevos monasterios – como Nuestra Señora de Gracia, las Gordillas o la Concepción – y se reforman iglesias, como nuevas capillas en la catedral, reformas en la ermita de Nuestra Señora de las Vacas, incluso nuevas obras como la capilla de Nuestra Señora de las Nieves, fundada por la Virreina María Dávila.

 Historias dignas de ser sabidas

Finalizada una primera parte de la conferencia, se procedió a exponer algunos de los acontecimientos más importantes y destacados en la ciudad de Ávila, por su relevancia e importancia y dignas de ser contadas.

  • “Debate e alboroto” entre las dos facciones de los facciones de los Dávila. La debilidad de la monarquía hizo que se diera una guerra civil entre la oligarquía local abulense, entre y 1510, tras el fallecimiento de Pedro Dávila, señor de Villafranca y las Navas.
  • Disturbios por el Postigo del Obispo. El cabildo catedralicio se enfrenta al Concejo de la ciudad ante la petición de que se cerrara esta puerta en la muralla.
  • La revuelta de las Comunidades. Ávila, junto con más ciudades castellanas, se sublevan ante el rey Carlos I con una serie de reivindicaciones que chocaban frontalmente con las directrices reales, y que llevó al enfrentamiento armado y derrota de los sublevados el 23 de abril de 1521 en Villalar.
  • Ávila, Corte del Reino, entre mayo y octubre de 1531, con la visita de la emperatriz Isabel.
  • Visita de Carlos V en junio de 1534. Permanece cinco días en la ciudad, realizándose grandes fiestas en su honor, como corridas de toros, bailes y juegos de cañas.
  • La fundación del Convento de San José por parte de Teresa de Ahumada (1562), con no pocas dificultades y donde Guiomar de Ulloa jugará un papel importante.
  • La imposición del servicio de los millones y ajusticiamiento de don Diego de Bracamonte (1592), uno de los acontecimientos más tristes que se dieron en la ciudad.

Y para finalizar, un acontecimiento de gran trascendencia para la ciudad, quizá el más multitudinario de todos en su historia y comparable al V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa, como fue el Traslado de los Restos de San Segundo desde la ermita a orillas del Adaja hasta la catedral, donde se realizó una capilla, obra de Francisco de Mora.

Tras este recorrido por el siglo XVI abulense, se concluye dejando una ciudad que languidecía recordando su siglo más glorioso, donde ya no se construirán más palacios y los que había se irán marchitando al compás de la ciudad, adentrándose en una etapa de estancamiento y postración, sumiéndose en el otoño del Seiscientos.

 

Quiero desde aquí agradecer al Ayuntamiento de Ávila, especialmente a Sonsoles Sánchez-Reyes, el que hayan posibilitado la realización de este ciclo de conferencias “Ávila en Teresa” y a mis compañeros Alberto Martín del Pozo y Teresa Jiménez Hernández, sin los cuales esto no hubiera sido posible.