El último milagro de Santa Teresa

Durante la guerra civil, la ciudad de Ávila permaneció desde el comienzo bajo dominio de los nacionales. No obstante, el peligro de un ataque republicano a finales de julio era inminente al conocerse que la columna Mangada se encontraba próxima a la ciudad, en las cercanías del Santuario de Sonsoles. Sin que se haya podido confirmar el por qué el general republicano no atacó la desprotegida y vulnerable ciudad de Ávila —hay varias hipótesis al respecto—, el 28 de diciembre de 1936 apareció en “El Diario de Ávila” la crónica publicada en el diario francés “Le Matin”, firmado por su enviado especial a cubrir la guerra civil, Leo Gerville.

El título de la crónica era, sin lugar a duda, chocante: «El último milagro de Santa Teresa», y en él intentaba hacer una correlación entre lo sucedido, una viejecita se había aparecido al jefe militar republicano Julio Mangada para disuadirle de un ataque a la ciudad amurallada donde le dice que han llegado abundantes tropas con todo tipo de equipo militar, y ello hizo que la columna Mangada no emprendiera el asalto a la ciudad de Ávila, desprotegida ante un ataque.

Lo asemeja con Jimena Blázquez, cuando, en 1103, se disfrazaron de guerreros y ocuparon las almenas de la muralla, sustituyendo a los hombres que combatían en tierras de Cuenca, engañando así a las huestes del moro Abdallah. El relato alude al diálogo entre Santa Teresa y el general republicano:

—“¿De dónde vienes, anciana?, preguntó el general.

—De Ávila, señor.

—¿Y qué has visto en Ávila, abuela?

—Muchos hombres, muchos, con máquinas infernales que causan la muerte. Están por todas partes, están detrás de todas las piedras de las murallas. Si es para conquistar la ciudad para lo que vais allí, que Dios os proteja.

Y entonces, como en otros tiempos hizo Abdallah, el moro Mangada dio orden de retirada.

—A Cebreros, ordenó—, pero que antes, por sus informes, se dé algo a esta vieja bruja.

Más a pesar de su carga pesada y de la lentitud de su marcha, no pudo encontrar en todo el día a la mujer que venía de Ávila”.

—“He aquí, —añade—, el último milagro de Santa Teresa. Así me lo han contado y así se será, sin duda, escrito en siglos futuros en alguno de los bellos ventanales de su iglesia, encajada en los muros de la ciudad”.

¿Realmente fue Santa Teresa la que obró el “milagro”?

Difícil es creer la aparición providencial de la Santa, pero quizá sorprende más que el suceso no hubiera trascendido a la creyente población abulense en el momento en que se produjeron los hechos, y sí lo hiciera meses después a través de la publicación francesa. A mi criterio, esta fascinante historia llega de la imaginación del corresponsal francés, Leo Gerville, cuya vida no deja de ser increíble, al igual que la calidad y pasión de su relato, en la cual no solo demuestra el conocimiento de devoción por la Santa abulense, sino también por la historia abulense.

FUENTES

BELMONTE DÍAZ, José. Ávila en la Guerra Civil. Bilbao, Beta, 2013.

MATEOS LÓPEZ, Álvaro. Enigmas y misterios de Ávila. Córdoba, Almuzara, 2018.

SÁNCHEZ-REYES DE PALACIO, Carlos. Ávila… cuando emigraban las cigüeñas (1935-56). Madrid, Graymo, 2003.

https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k585460m/f1.image.r=Le%20dernier%20miracle%20de%20sainte%20Therese%20d’Avila?rk=21459;2

https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k585460m/f2.image.r=Le%20dernier%20miracle%20de%20sainte%20Therese%20d’Avila?rk=21459;2

Reseña: “El tiempo entre costuras”

La recomendación de este libro parte de una buena amiga, calificándolo como “un libro de la Guerra Civil sin ser de la Guerra Civil”. Fiándome de su buen criterio, lo tomé con un poco de escepticismo, pero francamente, ha cumplido cualquier expectativa depositada en él.

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El libro, obra de María Dueñas, cuenta la historia de Sira Quiroga, hija de una costurera en el Madrid de los años 30. Narrado en primera persona por la protagonista, con tanta naturalidad como inocencia, desde el primer momento el lector se aproxima a la protagonista, empatizando y sintiendo cercanos a los personajes. Los quehaceres de la joven Sira se van alternando con los sucesos de esos años, y de tener todo lo que una chica de la época pudiera desear, su vida da un giro radical que le transportarán hasta Tánger y posteriormente a Tetuán, donde rehará su vida al margen de los funestos acontecimientos que se están desarrollando en la península. Será en esta ciudad africana donde hará nuevas amistades que la embaucarán en nuevas aventuras, tan emocionantes como peligrosas.

Si sorprende la naturalidad de la narración, también lo hace la “radiografía” de los personajes, muy completa y detallista, como por ejemplo la de Juan Luis Beigbeder, personaje real que fue o que pudo haber sido en la realidad. Completan la obra las descripciones de la alta sociedad española y extranjera de la época, que contrastan con la miseria que se vive en las calles. No les desvelo la conclusión, solo les digo que no es el típico final. Es, cuanto menos, atípico, y al gusto del lector.

Sin duda, una buena elección. Si tienen ocasión, les recomiendo leerlo.

P.D. Recientemente se ha estrenado la adaptación televisiva del libro en formato serie. Vistos los dos primeros capítulos, no están a la altura de la lectura. Sigo prefiriendo el libro a la serie. Como en tantas otras ocasiones.