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San Pedro de Ávila

La iglesia de San Pedro se alza en el Mercado Grande, frente a la puerta del Alcázar de la muralla de Ávila, al lado del monasterio benedictino de Nuestra Señora de la Antigua. Desde siempre ha disputado con San Vicente, su hermana gemela, ser la más antigua de la ciudad de Ávila, sin dirimir la cuestión ante la escasa documentación sobre su construcción. La primera referencia la encontramos en un documento de 1103, apareciendo en la «Crónica de la Población de Ávila» (1173) y en una donación de 1229, mientras que en la relación de parroquias de 1250 aparece como una las parroquias que pagaba una renta eclesiástica más alta.

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Tiene planta basilical con una cabecera formada por tres ábsides, siendo el central, con dos tramos en su presbiterio y tres ventanas en su remate, doble en proporciones a los laterales. Aunque gemela de San Vicente, se diferencia de ésta al carecer de cripta y a la inexistencia de tribuna, debido lo más probable a su larga construcción, distinguiéndose hasta cinco etapas constructivas. Será ésta ausencia de tribuna lo que haga tener unas naves laterales más altas, y  rematado en su portada principal por un rosetón cisterciense. La iglesia debió de finalizar su obra hacia 1254, aunque su torre se añade posteriormente a uno de los ábsides, al igual que la sacristía, ambas con reminiscencias góticas, quizá para solventar la falta de torres en la fachada. A diferencia del resto de la fábrica, tanto al sacristía como la torre están realizadas en piedra granítica, frente a la piedra arenisca berroqueña de las canteras de la Colilla utilizadas en el resto del templo.

La fachada oeste o principal, reforzada por cuatro contrafuertes, se abre cuatro óculos y la portada, donde podemos apreciar la transformación del estilo románico al gótico. La puerta tiene un frontón de sillería arenisca que se rompe con cuatro contrafuertes románicos, aunque los dos centrales terminan en pináculos góticos a la misma altura del rosetón. La puerta es abocinada por continuas arquivoltas, que dan paso a una cornisa que sirve de base al arco, también abocinado, que introduce el gran rosetón cisterciense, del cual salen doce pares de columnillas góticas, pero del que solamente se conserva del original un gran baquetón liso y otro en zigzag, y tres cabezas de piedra que lo decoran, pues en 1967 fue desmontado y sustituido por otro de hormigón y cristal esmerilado. Los pocos restos originales conservados de la vidriera se pueden contemplar en el Museo Provincial de Ávila.

Las capillas laterales, al igual que la mayor, se cubren con bóvedas de horno y cañón como en San Vicente, al igual que los brazos del crucero, pero en el crucero y las naves laterales son cubiertas con soluciones góticas, bóvedas de crucería similares a las que luego cubrirán los tramos de la nave central. El cimborrio se cubre con bóvedas ochavadas de crucería, con ocho plementos nítida traza y cuatro trompas en forma de semibóvedas de crucería.

La decoración escultórica guarda grandes semejanzas con la primera fase de San Vicente, aunque sin manifestarse toda la riqueza y esplendor de la segunda base de la escultura borgoñona de la basílica. En el exterior, los capiteles, la mayoría muy desgastados, representan aves explayadas, sirenas y centauros alados, además de ornamentación vegetal.

La iglesia de San Pedro de Ávila fue declarado Monumento Nacional el 30 de mayo 1914, y ha sufrido varias restauraciones a lo largo de todo el siglo XX, por parte de Repullés y Vargas, Moya Lledó, Arenillas Álvarez y Fernández Suárez, el cual sustituye el campanario de ladrillo por el actual campanario de sillares de arenisca.

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Fuentes

GARCÍA MORALES, S. y ESCUDERO LAFONT, Mª E., “La “pequeña historia de la construcción” o las repetidas intervenciones en edificios históricos: el caso de San Pedro de Ávila”. En HUERTA, S., GIL CRESPO, I., GARCÍA, M. Y TAÍN, M. (Eds.), Actas del VII Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Madrid, 2011.

PARRADO DEL OLMO, J. Mª, “Retablos de San Pablo y de Santa Catalina en la iglesia de San Pedro de Ávila”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, nº 44, 1978, pp. 452-455.

FERNÁNDEZ SUÁREZ, J., FERNÁNDEZ TRESGUERRERES, R. Y SOMOZA ARIAS, L., “Restauración de la Iglesia de San Pedro de Ávila”, Materiales de construcción, Vol. 35, nº 198, abril/moyo/junio 1985, pp. 49-57.

http://viajarconelarte.blogspot.com.es/2015/01/san-pedro-apostol-de-avila.html

http://www.avilaturismo.com/es/que-ver/item/39-san-pedro

http://olmo.pntic.mec.es/~mdem0011/sanpedro.htm

http://www.romanicodigital.com/documentos_web/pdf/PDF%C2%B4S_VISOR%20On-Line%20Abierto/%C3%81VILA/%C3%81VILA.swf

http://www.asturnatura.com/turismo/iglesia-de-san-pedro-de-avila/2943.html

http://www.josemanuelsanz.com/galeria.php?titulo=restauraci%C3%B3n%20%C3%A1bsides%20iglesia%20san%20pedro%20de%20%C3%A1vila&code=cultural/absides_avila

http://www.josemanuelsanz.com/galeria.php?titulo=restauraci%C3%B3n%20%C3%A1bsides%20iglesia%20san%20pedro%20de%20%C3%A1vila&code=cultural/absides_avila

http://www.parroquiadesanpedro.es/templo-san-pedro-apostol/

http://www.arteguias.com/romanico_avila1.htm

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Monumento a las Grandezas de Ávila

El “Monumento a las Grandezas de Ávila” es un testigo mudo de las idas y venidas de los abulenses, la seña de identidad de la plaza del Mercado Grande y, por ende, de la ciudad. En Ávila, y fuera de ella, todos conocemos este monumento, popularmente conocido como la Palomilla, y pese a estar situado en uno de los centros dinámicos de la ciudad es, a grandes rasgos, tan desconocido como notorio.

¿Qué saben del monumento? Como habrán podido observar, la Palomilla está consagrada a Santa Teresa de Jesús, cuya estatua culmina y preside la obra, pero pese a esto el conjunto arquiescultórico está dedicado, como he señalado anteriormente, “a las Grandezas de Ávila”. Fue iniciado por la Diputación Provincial en 1882 con motivo del III Centenario de la muerte de Santa Teresa (año, por cierto, en el que también se derriba la antigua Alhóndiga, sita en la misma plaza del Mercado Grande), obra del artista zaragozano Félix Navarro que ganó el concurso del monumento, bajo el lema “El amor da vida a las piedras”, y la imagen de la Santa obra del escultor, también zaragozano, Carlos Palao.

El monumento realizado por la Diputación “osténtase en la Plaza del Alcázar, sobre una base cuadrada de granito, que cierran gruesas y pintadas barras de hierro, un prisma en cuyos cuatro frentes hay inscriptos los nombres de los Santos, Escritores, Políticos y Guerreros que, con las glorias de su fama por sus brillantes hechos, dieron honra y prez a la provincia, y sobre el prisma una columna que sustenta la estatua de la Santa“*

“La inspiración es muy espiritual: sobre los Santos, Políticos, Escritores y Guerreros, representados por unos nombres seleccionados entre incontables, se alza la excelsa Doctora Mística, Santa de la Raza. Escritora insigne del habla española y la mejor estratega de una familia de valientes paladines de la Civilización… Se trata de un monumento del estilo neoclásico, correspondiendo muy bien así a las ideas que nos expresa, pues nuestra Madre Teresa no es una Santa gótica, sino plenamente renacentista en su espíritu y en sus manifestaciones literarias. La base es firme, granítica; el pedestal, coronado por escudos y cimeras, evoca la gloria que pasa, siendo no obstante base de la exaltación beatífica suprema. Por eso, la columna es redonda, cual conducto de todo lo que el arca de la Historia guarda y eleva de valores humanos hacia el Cielo…”**

Desde entonces, y ya van 130 años desde que se levantó el monumento, la Palomilla vigila en silencio el devenir de los abulenses**, excepto en el periodo 1965-1985, que fue desmontada y reubicada en el jardín del Recreo.

Por si no conocen los nombres de los “Grandes” esculpidos, y aceptados por la Real Academia de la Historia, los expongo a continuación:

SANTOS

Segundo, Vicente, Sabina y Cristeta, Pedro del Barco, Juan de la Cruz, Bº Alonso de Orozco, Va María Díaz y Va Maria Vela.

ESCRITORES y ARTISTAS

El Tostado, Juan Sedeño, Alfonso Díaz de Montalvo, Juan Díaz Rengilfo, Luis Dávila, Sebastián Vivanco, Nicolás García y Gil González Dávila.

POLÍTICOS

Isabel I de Castilla, Pedro Sánchez Zurraquín, Sancho Dávila, Pedro de La Gasca, Diego Espinosa, Diego de Gúzman, Enrique Dávila Gúzman y Diego Mexía Velázquez.

GUERREROS

Gil González Dávila, Gómez Dávila, Alfonso Dávila Alvarado, Sancho Dávila, Fernán Gómez Dávila, Alfonso Dávila Guzman, Pedro Dávila y Antonio Dávila y Toledo.

La mayoría de ellos si son conocidos, como pueden ser San Juan de la Cruz, El Tostado, Isabel I de Castilla o Gil González Dávila, por citar uno de cada grupo; pero otros pasan desapercibidos, e incluso muy posiblemente no tengan ni la más remota idea de quienes son. Por esta razón, me propongo recoger, en próximos post, una breve descripción de cada ilustre que glorifica la historia de Ávila.

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Pintor del Mercado Grande y la Palomilla


*  La información extraída pertenece al libro “El Mercado Grande de Ávila”, pgs. 194-195, en palabras de Jesús Mª Sanchidrián Gallego. Para saber más sobre este monumento, pueden consultar las siguientes obras: MAYORAL SÁEZ, José: Grandezas de Avila. Imprenta Magdaleno y Sarachaga, Ávila, 1888. GRANDE MARTÍN, Juan: Castillos en la tierra de Ávila, op. cit., págs. 157-162. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ. Maximiliano: Sociedad y Opinión, op. cit., págs. 157-160. RUIZ-AYÚCAR, Juan: El agitado vuelo de la “palomilla” El Diario de Ávila, 21.01.2001

** GRANDE MARTÍN, Juan. Emoción de la ciudad. Ávila, 1972, pg. 75.

***  Hay quien, en tiempos modernos, propone actualizar, o hacer un nuevo monumento a las Grandezas de Ávila. Divertida y crítica propuesta.