El cardenal Diego de Espinosa Arévalo

Diego de Espìnosa nació en septiembre de 1513, en el lugar de Martín Muñoz de las Posadas (Segovia), aunque por aquel entonces pertenecía al obispado de Ávila. Sus padres, de familia noble y pudiente, eran Diego González de Espinosa y Catalina de Arévalo. Estudió en la Universidad de Salamanca licenciándose en Derecho civil y canónigo. Emprendió una carrera profesional que le llevó a ser nombrado como Juez de Apelación en la Curia Arzobispal de Zaragoza, y a través del obispo de Sigüenza Fernando Niño de Guevara fue nombrado Provisor de la diócesis de Sigüenza. Por mediación de este obispo, el rey Felipe II le nombró Oidor en la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid y después Oidor en la Casa de Contratación de Sevilla. Persona válida y capaz, se ganó el favor del rey, quien le designaría como Regente en el Consejo Real de Navarra, y el 3 de mayo de 1562 pasó al Consejo Supremo y Real de Castilla, designado presidente el 10 de agosto de 1565 tras la muerte de su antecesor.

Cuando contaba con 51 años, en 1564, recibió el orden sacerdotal iniciando una meteórica carrera dentro del clero que le llevaría a ser nombrado, a petición de Felipe II al papa Pío V, Inquisidor General (bula de 9 de septiembre de 1565), sustituyendo al gran inquisidor Fernando Valdés. El de 4 diciembre de ese mismo año toma posesión como Inquisidor General, ratificando ser el hombre de mayor confianza del rey, desempeñando tres puestos de gran prestigio: presidente del Consejo Supremo y Real de Castilla, Presidente del Tribunal de la Inquisición y Confesor Real.

Durante ese tiempo, preparó la Pragmática Sanción de 1567 para erradicar la cultura y tradiciones moriscas de Granada, que acabaron derivando en la Rebelión de las Alpujarras (1578-1580), y fue también ese año cuando Felipe II le designó como Regente del reino cuando se personó personalmente en Flandes para (intentar) solucionar los problemas con los rebeldes, no sin antes pedir para su hombre de confianza el capelo cardenalicio, concedido por bula el 24 de marzo de 1568 como Cardenal presbítero de San Esteban del Monte Celio.

En ese mismo año de 1568, y tras el fallecimiento de Pedro de la Gasca, es nombrado obispo de Sigüenza, una de las sedes más importantes y ricas del reino, aunque no visitaría la diócesis hasta marzo del año siguiente.

La personalidad del cardenal Espinosa era fuerte y arrogante, lo que le supuso algunos enfrentamientos e animadversiones, como las del hermano y el hijo de Felipe II, Juan de Austria y Carlos de Austria, lo cual no impidió para ser elegido miembro de la Junta que procesaría al príncipe.

Como premio a sus servicios, el rey Felipe II quiso darle “algún lugar para establecer su casa con el título de marqués”, pero Espinosa no aceptó el título, pero sí al establecimiento de mercado un día a la semana, los lunes y de feria una semana al año, en septiembre, en Martín Muñoz de las Posadas. Y pese a que inicialmente se negó a la construcción de una casa, contestando incluso al rey que “le parecía muy mal, que ministros ejemplares edificasen palacios, que ponían en escrúpulo a todos los que pasaban y se daba lugar a los discursos libres de la corte”, acabó por aceptar la construcción de un palacio en la plaza mayor de dicha villa, aunque con el escudo real en su fachada, en lugar de su escudo familiar.

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Palacio del Cardenal Diego de Espinosa. Imagen de Patrick Lenaghan

Murió a la edad de 59 años tras una rápida enfermedad, el 5 de septiembre de 1572, a las 10 de la mañana. Incluso se dice que murió tras sufrir un accidente al enterarse de que iba a ser sustituido de la presidencia del Consejo Supremo y Real de Castilla al haber caído en desgracia al crearse varios enemigos políticos, y que creyéndole muerto, le realizaron la autopsia sin estarlo, cosa harto improbable. Fue enterrado en la capilla que él mismo había fundado en la iglesia parroquial de Martín Muñoz de las Posadas, en un mausoleo realizado por el magnífico escultor italiano Pompeo Leoni, que realizó una escultura orante del cardenal en mármol y alabastro. Su epitafio reza así:

DON DIEGO DE ESPINOSA, OBISPO DE SIGVENZA, CARDENAL DE SAN ESTEVAN, PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS REAL Y DE LA INQVISION, DOTO ESTA CAPILLA CON NVEVE CAPELLANES PERPETVOS, DN DIEGO DE ESPINOSA, SV SOBRINO, APSENTADO MAYOR DEL REY FELIPE SEGVNDO, PRIMER PATRON, LO MANDO PONER AÑO M.D. LXII

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Fotografía de Sira Gadea “Viajar con Arte”

FUENTES

BORGOGNONI, Ezequiel. Confesionalismo, gobierno y privanza. El cardenal Diego de Espinosa (1565-1572). Chronica nova: Revista de historia moderna de la Universidad de Granada, nº 43, 2017, pgs. 169-186

DE ORELLA Y UNZUÉ, José Luis. El Cardenal Diego de Espinosa consejero de Felipe II, el monasterio de Iranzu y la peste de Pamplona en 1566. Príncipe de Viana, año nº 36, nº 140-141, 1975, pgs. 565-610.

http://www.fuenterrebollo.com/Heraldica-Piedra/cardenal-espinosa.html

https://www.dipsegovia.es/documents/963029/1050280/EL_CARDENAL_ESPINOSA_1A.pdf

http://viajarconelarte.blogspot.com.es/2016/09/la-iglesia-de-la-asuncion-y-el-palacio.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Diego_de_Espinosa

 

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